INCA Histórico: Un testimonio de compromiso y avance

Silvana Monje, Kinesióloga:

“Estoy profundamente agradecida por la oportunidad de haber trabajado en el INCA durante todos estos años”

Silvana Monje es una profesional comprometida y experimentada cuya trayectoria en el INCA ha estado marcada por su dedicación a la atención de los pacientes y su contribución al desarrollo y crecimiento del Servicio de Kinesiología en la institución.

El 1° de septiembre de 1981, Silvana Monje comenzaba su historia con el INCA, donde ingresaba, apenas unos meses después de haber egresado de su formación académica como Kinesióloga. Su carrera aquí comenzó en la, en ese entonces, Unidad de Reanimación Neuroquirúrgica (aún no existía como UCI propiamente tal), donde se desempeñó inicialmente en el área de Kinesioterapia Respiratoria.

Con el tiempo, amplió su experiencia y participación en el Instituto, abarcando ámbitos como la kinesioterapia motora y la atención de pacientes de columna y neurológicos. Esta diversificación en su labor la llevó a desempeñarse alternando en distintas áreas, entre la atención en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), policlínico y el área de hospitalización.

Durante su tiempo en el INCA, Silvana trabajó bajo la dirección de destacadas figuras, entre ellas Edith Rietzler, quien según relata “fue fundamental en la fundación y desarrollo del Servicio de Neurorrehabilitación en el Instituto”, destacando por su formación en Europa y establecer estándares de calidad que perduran en el servicio hasta el día de hoy.

La contribución de Silvana Monje al INCA va más allá de su labor profesional. A lo largo de los años, ha sido testigo de la evolución y los cambios en la institución, adaptándose y contribuyendo al crecimiento y desarrollo del Servicio de Kinesiología. Su compromiso y dedicación se han reflejado en su capacidad para adaptarse a las necesidades cambiantes de los pacientes y su disposición para colaborar en distintas áreas dentro del INCA.

¿Qué logros o avances destacados pudo observar durante su trayectoria en el Instituto?

Hay varios avances importantes que destacaría. En primer lugar, el desarrollo de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) fue un hito significativo. Antes de su implementación, los pacientes postoperatorios, especialmente aquellos sometidos a cirugías de aneurismas, solían presentar hemiplejía como secuela común. Sin embargo, con la mejora en los avances en la UCI, los pacientes experimentaron menos secuelas y una mejoría notable en el manejo postoperatorio.

Además, el equipamiento de la UCI mejoró significativamente, pasando de contar con solo unos pocos ventiladores básicos a tener monitores y otros equipos necesarios para una atención óptima. Este cambio marcó una diferencia sustancial en los resultados de la cirugía y el manejo postoperatorio.

Otro avance importante fue el desarrollo de la Neurorradiología en el instituto. Con el equipamiento de última generación y la implementación de Neurorradiología Intervencional, se mejoraron los tratamientos y los resultados para los pacientes neuroquirúrgicos, lo que tuvo un impacto significativo en el tipo de rehabilitación que podíamos ofrecer y en el nivel de recuperación que cada paciente podía lograr.

Además, a lo largo de los años, se han realizado remodelaciones en el interior del edificio del Instituto para aprovechar mejor los espacios y adaptarse al crecimiento del personal, que se ha más que duplicado desde mi llegada.

Sin embargo, uno de los cambios no tan positivos ha sido la evolución de las relaciones interpersonales dentro del Instituto. En mis primeros años, el ambiente era muy familiar y participativo, pero con el tiempo y el aumento en la rotación de personal, las relaciones se han vuelto más distantes y cada servicio se ha ido centrando en su propio entorno. Aunque es natural que las relaciones cambien con el crecimiento, creo que mantener un sentido de comunidad y colaboración dentro del INCA sigue siendo importante para el bienestar emocional del personal y la calidad del servicio ofrecido a los pacientes.

“El desarrollo de la UCI en el INCA marcó un hito importante, mejorando drásticamente los resultados postoperatorios y cambiando la forma en que se manejaban los pacientes neuroquirúrgicos”

Desde su punto de vista, ¿qué personas considera claves en el desarrollo del INCA?

A nivel de dirección, destacaría al Dr. Reinaldo Poblete como un gran líder que dejó una huella significativa. A pesar de su exigencia, era una persona respetada y reconocida por su liderazgo y dedicación al Instituto.

De manera similar, Edith Rietzler, quien fundó el Servicio de Kinesiología en el INCA, tuvo un desempeño brillante e impacto duradero en la forma en que se llevaban a cabo las cosas. Otros líderes importantes incluyen a la Dr. Silvia Meza, quien desempeñó un papel crucial en la creación de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además, hay enfermeras supervisoras destacadas como Angélica Garay, que han dedicado muchos años de servicio a áreas como pediatría, creando un ambiente familiar y de apoyo para los pacientes.

En cuanto a otros roles, la llegada del prevencionista de riesgos Eliud Arévalo contribuyó significativamente al establecimiento de medidas de seguridad en el Instituto.

Estas personas y muchas otras han contribuido de manera integral al desarrollo y funcionamiento del INCA a lo largo de los años.

¿Y en este tiempo, cree que la institución ha respondido a los desafíos cambiantes que han surgido?

El INCA ha experimentado cambios significativos a lo largo del tiempo, todos orientados a mejorar la calidad y la oportunidad de la atención médica. Sin embargo, estos cambios a veces se ven limitados por la falta de recursos y personal. A pesar de esto, el Instituto siempre se ha destacado por el esfuerzo colectivo de su personal para brindar la mejor atención posible y preocuparse por todos los aspectos de los pacientes. Lamentablemente, en los últimos años, la alta rotación de personal ha afectado la calidad de la atención y el compromiso con los pacientes. La falta de experiencia y la falta de conocimiento sobre la cultura institucional han impactado negativamente en el nivel de entrega y compromiso hacia nuestros pacientes.

“El Instituto siempre se ha destacado por el esfuerzo colectivo de su personal para brindar la mejor atención posible y preocuparse por todos los aspectos de los pacientes”

¿De qué manera el INCA ha contribuido al bienestar de la comunidad?

El INCA ha tenido un impacto significativo en el bienestar de la comunidad al ofrecer un servicio especializado no solo a nivel local, sino también a nivel nacional, brindando oportunidades de atención especializada a regiones de todo el país que, de otro modo, no tendrían acceso a este tipo de servicios. Además, al recibir los casos más complejos, el Instituto se ha especializado aún más, lo que ha incentivado al personal a formarse continuamente para ofrecer la mejor atención posible a los pacientes, independientemente de su complejidad.

En términos personales, ¿cómo la han marcado estos años trabajando en el INCA? ¿Qué es lo que valora?

Estoy profundamente agradecida por la oportunidad de haber trabajado en el INCA durante todos estos años. Aunque hubo momentos en los que consideré irme, no me arrepiento de haberme quedado. A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de recibir apoyo para mi desarrollo profesional, participar en cursos y recibir formación continua. Aprecio el compromiso y la dedicación del personal del Instituto para ofrecer la mejor atención posible a los pacientes. Aunque ha habido momentos difíciles, estoy satisfecha de haber contribuido a la misión del INCA y de haber recibido tanto apoyo y aprendizaje de la institución y de mis colegas.

Temas Relacionados